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Carnaval

LA VIDA ES UN CARNAVAL

Decir Carnaval en Corrientes es despertar un sentimiento especial. Un verdadero cúmulo de emociones que fluye desde el corazón de cada correntino: reuniones secretas, diseños fabulosos, bordados, ensayos, carrozas, sones enloquecidos de zurdos y redoblantes, la competencia de unos y otros tan afianzada que hasta llega a interferir en asuntos de amor, y todo el artesanato que ha ido creciendo y enriqueciéndose en el seno familiar a través de los años.

Buscar un origen, es remontarse a mas de cincuenta años atrás, en los clubes y centros recreativos de los barrios mas populosos de la ciudad, en los que se improvisaban bailes de mascaras grotescas y disfraces “mamarrachos” en el afán de dar riendas suelta con total libertad y desenfado, a la algarabía que MOMO, el dios griego de la burla, trasmite en los corazones de los hombres en esos días del calendario previos a la Cuaresma.

Estos bailes barriales se fueron transformando luego en grupos que acompañados por instrumentos precarios, danzaban y jugaban con lanza perfumes y papel picado, enfervorizados cada vez mas por el entusiasmo, recorriendo las calles del barrio bajo las miradas complacientes de vecinos que hacían de sus ventanales y balcones, un palco de privilegio.

Ya por el 1960, estos grupos crecieron, recibieron nombres, se organizaron, vislumbraron los primeros diseños de conjuntos, enriquecieron su vestuario con materiales novedosos y nacieron las comparsas al ritmo de candombes y zambas brasileras cuyos sones alcanzaban a fusionarse.

Hablar de carnaval correntino es hablar de un espectáculo de lujo y calidad humana, un ambiente acogedor como pocos y las emociones de todos los espectadores desbordando el escenario. Para el correntino algo para compartir con amigos.